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MOSTAFA RAOUD - PERIODISTA MARROQUI - raoud92@hotmail.com
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POR MOSTAFA RAOUD - PERIODISTA MARROQUI - raoud92@hotmail.com
Fundamentalistas moderados y radicales árabes dos caras de la misma moneda
Hay muchos que califican los movimientos fundamentalistas en el mundo árabe, con humor demasiado exagerado, entre el radicalismo y la moderación; entre los islamistas que acaban con el espíritu humano después de matarlo, y los islamistas que utilizan el discurso moderado muy suave, con el objetivo de llegar en el futuro al poder en las democráticas marginales disponibles.

Es decir, que los fundamentalistas moderados utilizan la táctica de la moderación para que llegar en el futuro a la estrategia del radicalismo.

Estoy convencido que las dos fuerzas fundamentalistas, a pesar de las formas de tácticas distinguidas, no aceptan la democratización concreta del Estado y sus instituciones, tampoco la democratización de la sociedad y la vida de sus miembros y sus clases sociales.

Y lo más peligroso, es que la estrategia de los dos movimientos está basada sobre la destrucción total de cualquier proyecto de la democratización entera de la vida política civil de los pueblos árabes y sobre fundaciones de la modernización como columna vertebral de la sociedad democrática.

El fundamentalista radical, práctica el terrorismo material directo conocido como la utilización de formas aventureras y la matanza con artefactos explosivos, mientras el fundamentalista moderado practica el terrorismo “intelectual” contra los demócratas, liberales y progresistas modernizados.

Eso quiere decir, que la práctica del terrorismo en el terreno que hace el fundamentalista radical, la allana, el fundamentalista moderado. El terreno psicológico a través el discurro de odio contra los “infieles” para que los resultados del terrorismo material sean aceptados.

Aunque este último, a veces, la condena, pero en realidad es una condena táctica para que el fundamentalista moderado, pueda mantener su existencia dentro el escenario de la práctica política, deseando acumular su misión como corriente o grupo hasta que las circunstancias políticas sean favorables para incautar el poder con fuerza, y así comenzar a islamizar el Estado y la sociedad civil mediante estilos de coerción conocidos en países de regímenes teocráticos como Irán.

Y si pasa mucho tiempo sin que la corriente moderada logre su estrategia de dominar el poder bajo el plan de la moderación y la adopción táctica de la democracia, se transforma a una fuerza radical, y por tanto, deja de llevar la máscara de la moderación para empezar sus batallas contra los partidos modernos demócratas y contra el poder, utilizando otra estrategia basada sobre la ley de la Sharia y la mala interpretación del Corán el libro sagrado de los musulmanes.

En este marco, he escuchado atentamente la expresión de boca de un dirigente del partido marroquí islamista, “Al Adala Wa Tanmía” (La Justicia y el Desarrollo), considerado moderado, que insistió en una entrevista, que el Corán manda a cortar la mano del ladrón. Así que entendí muy bien el significado estratégico de esa sentencia si las circunstancias y las prácticas “moderadas” llevan a ese partido al poder político.

 
 
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