La lucha por la defensa de los derechos civiles de la comunidad no es para nada fácil y las vertientes de ésta para llevarse a cabo en ocasiones se complican y terminan vertiéndose en un mismo mar, el de la falta de dinero y en la inactividad por falta de ese apoyo.
El caso de Ángel Castro, el joven de 23 años que fue golpeado brutalmente por dos oficiales de policía en el condado de Cobb ejemplifica uno de esos episodios en los cuales a partir de una demanda se pueden beneficiar muchos más a parte del afectado, y evidencia también que es una batalla donde necesariamente se tiene que ir acompañado, porque solos, se hace casi imposible.
Es ahí donde finalmente, no solo es importante tener el apoyo de grupos de entera confianza y reconocimiento a nivel nacional, sino algo de dinerito en las arcas de nuestras organizaciones latinas para que éstas puedan participar en los procesos jurídicos y de la misma manera completen su trabajo en defensa de aquellos a quienes todos quieren vulnerar y violentar.
Con acierto tanto el arquitecto Teodoro Maus y Adelina Nichols, ambos comprometidos con la causa de los inmigrantes, se referían a la demanda en contra de los dos policías, como un suceso que comenzaba a llevarlos a otros niveles, sin embargo esta vez había sido relativamente más fácil porque había un pequeño fondo que no sobrepasa los 20 mil dólares con los cuales se habían atrevido a participar de la demanda civil y criminal que se le vienen a estos dos oficiales.
En medio de una demanda como el que se inició, 20 mil dólares no es nada, sabiendo por ejemplo que en Arizona los racistas recaudaron más de 2 millones de dólares en menos de una semana para defender a la hermana de Hiltler—la gobernadora Brewer-.
El fondo de defensa legal de la Alianza Latina de Georgia pro Derechos Humanos—GLAHR, es lo que los gobiernos llamarían una urgencia manifiesta, dado el clima anti-inmigrante y de racismo que se puede experimentar en condados como Cobb, Gwinnett, Hall, Clayton, el mismo DeKalb, quien sabe disimularlo, y muchos otros, que a la sombra vienen atropellando los más elementales derechos de los inmigrantes.
Los bingos son buenos, las rifas para este efecto lo son, los bazares, el lavado de autos, todo esto ayuda, pero lo que duele y resulta imposible no criticar con toda vehemencia, es que unos empresarios a quienes les valemos gorro como comunidad, se den el lujo de llenar estadios con 50 mil o 35 personas pagando todas ellas considerables sumas de dinero, y que GLAHR, tenga que mendigar la ayuda de todos y la mayoría se haga la sorda.
A partir de esta demanda contra estos dos sujetos que creyeron haberse salido con la suya, las cosas ya no volverán a ser iguales, los policías van a cuidarse más de respetarnos, sus superiores les exigirán un mejor comportamiento y la sociedad en general deberá ver el problema de racismo con los mismos ojos con los que ve el de los violadores de niños, por ejemplo.
Pero esto no se logra, ni de la noche a la mañana, ni por nuestras lindas caras, detrás de todo esto, hay un trabajo constante, una acción decidida y casi suicida de los activistas locales y debe haber un compromiso sin tapujos de todos los estamentos que conformamos esta comunidad.
Finalmente todo lo demás podrá concretarse, con el apoyo económico que esta actividad requiere. Hoy es el día…no es otro.
Los teléfonos de GLAHR, son (770) 457-5232 (770) 457-5231 su sitio web: www.glahr.org
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